¿Qué es la felicidad?
Hace muchísimo que no escribo, y supongo que eso me hace sentir un poco culpable. Creo que he tenido ideas para escribir, y digo creo, porque siempre me vienen cuando estoy trabajando y no tengo tiempo para escribirlas, o cuando estoy metida en la cama y ya no me apetece levantarme y buscar papel y boli.
Perdonad si este texto acaba siendo una reflexión de cosas más o menos inconexas, pero tengo mucho sobre lo que pensar, y ya sabéis que me ayuda escribirlo. Intentaré separarlo por temas para que no sea "blabbering".
La resistencia al cambio
He estado pensando mucho últimamente sobre la resistencia al cambio. Las personas a veces nos creemos que somos como somos y que no podemos cambiar- que llegada una cierta edad se ha definido de manera tan concreta nuestra personalidad que da igual lo que hagamos. Siempre seremos los mismos, siempre cometeremos los mismos errores y son los demás los que se tienen que adaptar a cómo somos y aceptarnos tal cual.
"Si me quiere, me querrá tal y como soy". "Yo no puedo cambiar, porque soy como soy". "No se puede cambiar la esencia de una persona. Que se adapten los demás a mi".
Yo creo que son esas creencias las que hacen que desarrollemos una resistencia al cambio, y las que nos impiden cambiar y mejorar. Opinamos que esas creencias nos justifican, y podemos seguir adelante con nuestras vidas y echarle la culpa al de al lado diciéndole que no es tolerante, o que no te quiere lo suficiente, o que tú no vas a cambiar como eres por nadie. Nos escudamos en tonterías para no hacer el esfuerzo, para no mirarnos en el espejo y decir: esto que hago de esta manera no son creencias; simplemente tengo este defecto, lo hago mal, y tengo que mejorar. Tengo que cambiar esto de mí, y tengo que pensar en cómo hacerlo de manera eficiente.
El cambio es posible, y más que posible, necesario. Me sienta muy mal cada vez que oigo "es que yo soy así, y ya lo sabías cuando me compraste" o "es que soy así y no puedo hacer nada por cambiar" o similares.
Todos tenemos defectos, todos metemos la pata, todos nos equivocamos. Y hay que tener eso en cuenta, porque nadie es perfecto, y si lo fuera, crearía tal complejo de inferioridad a los demás que estaría solo/a. Pero si vemos que siempre nos estamos equivocando en lo mismo, ¿no deberíamos pararnos a pensar en el cambio?
¿Por qué no queremos cambiar? ¿Por qué no cambiamos? ¿Por qué nos hemos vuelto una sociedad conformista?
Creo que tengo derecho a hablar de esto porque yo era una persona conformista hasta que me caí del guindo. Sufrí de tal manera que me di cuenta de que, o cambiaba, o acabaría por quedarme sola.
Mis amigos, cuatro años después, dicen que fue increíble mi manera tan radical de cambiar, y en un tiempo récord. Simplemente me propuse hacerlo, y lo hice. Sabía que tenía que templar mi carácter. Sabía que tenía que ceder más veces, y vencer mi orgullo. Ahora cuando me doy cuenta (aunque a veces tardo, no digo que no, como todo el mundo) de que la otra persona tiene razón, siempre pido perdón. ¿De qué sirve el orgullo? Yo siempre digo que (y aquí va una grosería) para limpiarse el culo y para nada más. Tener razón no sirve de nada. Tener razón puede que nos cree una sensación de satisfacción durante cinco minutos, pero luego te das cuenta de que realmente, no sirve para nada. Los problemas no se arreglan porque "alguien tenga razón". El problema sigue ahí, subyacente, aunque el orgullo quede intacto.
A veces sabemos que hemos fallado, y una disculpa es suficiente para que todo vuelva a estar bien. ¿Por qué hay gente que no es capaz de admitir que se ha equivocado, que es humano y que ha cometido un error?
En fin, yo sabía que tenía que vencer mi orgullo. Y que tenía que dejar de saltar cada vez que alguien me atacaba, aprender a ignorar las provocaciones estúpidas. Y lo hice. Lo conseguí.
Ahora mi pareja me pide que cambie. Que tenga algo que nunca he tenido: paciencia. Sé que me lo dice porque las cosas van a ser mejor si consigo ser paciente. Que proceda de una manera distinta ante los problemas que puedan surgir entre nosotros, a la manera de proceder a la que estoy acostumbrada, para adaptarme a él.
Algunos os preguntaréis: ¿Por qué tienes que cambiar tú en lugar de él? Porque le quiero. Y él lo necesita. Y yo prometí hacerle feliz. Y porque no me da miedo el cambio.
Yo también le pido cosas para que pueda hacerme feliz. Una vez me dijo "es que yo soy así..." pero creo que lo dijo y luego se dio cuenta de que había dicho una tontería.
El cambio es necesario. Haceos amigos del cambio. Y buscad que, cuando seáis mayores, estéis arrugaditos y viendo como nieva fuera con una manta en las rodillas, podáis pensar: "ay, como era de joven... y como fui cambiando cuando me hice mayor. Estoy orgulloso de quien soy y de quien he sido."
¿Qué es la felicidad?
¿Qué es la felicidad? Algo que nos pasamos toda la vida buscando los seres humanos, algo que ansiamos y perseguimos hasta que caemos al suelo sin fuerzas. La felicidad es un fantasma que nos persigue en los malos momentos, recordándonos lo buenos que fueron tiempos anteriores, y es a la vez una promesa para el futuro. La felicidad es tramposa, llega en los momentos más inesperados y, cuando te ha seducido, se escapa entre las rendijas de tus dedos para que no pares de pensar en cuando estaba a tu lado. La felicidad es lo único que tenemos en común todos los seres humanos.
No puedo evitar comparar la felicidad con un grandioso y enorme pastel que todo el mundo quiere probar. Si unos comen demasiado, otros se quedan sin probarlo. ¿Es eso lo que nos sucede en los momentos de bajón? ¿Quién se come nuestro pastel? Eso en parte también me da pena porque, en ese caso, significa que nunca podremos ser infinitamente felices.
Ezequiel dijo
Holaaa, que tal?? Acabé encontrando este blog por casualidad(buscando otra cosa), y la verdad es que me he parado a leer lo que habias puesto. Me parece muy interesante la idea "tener razon no sirve de nada", coincido al 100%. ¿Se puede saber qué te hizo cambiar? seguramente te habrá pasado algo importante en tu vida como para llegar a tomar una decisión nada trivial. Si prefieres no contarlo no pasa nada. Un saludo y feliz año nuevo!
31 Diciembre 2010 | 12:59 AM